5 de julio de 2026
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inscribió esta semana su precandidatura para buscar un tercer mandato consecutivo en los comicios generales de 2027, opción habilitada por una reforma constitucional de 2025 que permite la reelección indefinida en El Salvador.
Esto dará vía libre a “proyectos” que pretenden consolidar la dictadura del populista salvadoreño y uno de esos proyectos es el proyecto DoctorSV, que representa un preocupante experimento y que prioriza la tecnología sobre la ética médica y el bienestar de los salvadoreños.
Lejos de ser un avance, es una peligrosa apuesta que convierte la salud pública en un laboratorio y la atención médica, en un algoritmo de la inteligencia artificial, IA.
Un dilema ético: la IA como "médico" y la deshumanización de la salud
El gobierno anuncia que cada salvadoreño tendrá una “persona”, vamos a llamar persona a la inteligencia artificial, una declaración que evidencia una visión profundamente deshumanizante de la medicina, a todas luces esto es, un "experimento social".
Médicos y críticos advierten que El Salvador vuelve a ser un "laboratorio", tras el fracaso del Bitcoin, con un ensayo clínico con inteligencia artificial del que se desconocen detalles y que carece de un Comité de Ética visible y transparente.
"Curar" con algoritmos, la plataforma DoctorSV utilizará la IA de Google para evaluar factores de riesgo, sugerir diagnósticos y generar órdenes de laboratorio antes de que un médico vea al paciente, priorizando la automatización sobre el criterio humano.
El riesgo de la deshumanización ya que la IA, podrá generar diagnósticos con más del 93% de asertividad, según datos oficiales, pero la relación médico-paciente, el contacto humano y la comprensión del contexto personal y social, son irremplazables. Una máquina jamás podrá sustituir la vocación, la empatía y la experiencia clínica de un profesional de la salud.
El costo del experimento: millones para la IA, desabastecimiento para el pueblo
La iniciativa no es solo un dilema ético, sino también un enorme gasto de dinero público que se ejecuta mientras el sistema de salud tradicional se desmorona.
Esto implica millones en préstamos: la primera fase costó $77 millones y la segunda se financia con un préstamo de $75 millones del Banco de Desarrollo de América Latina, CAF, sumando un total de $152 millones en deuda externa.
La promesa de $500 millones, para que el proyecto se enmarque en una alianza estratégica con Google que implica una inversión de al menos $500 millones, de los cuales se desconoce el desglose exacto.
Todo lo anterior, aunado a las carencias que persisten en el sistema de salud del país más pequeño del continente, mientras se invierten millones en una app, los hospitales sufren desabastecimiento de medicinas, y los pacientes deben comprar sus propias jeringas o bolsas de colostomía. El Colegio de Médicos critica la "preponderancia" presupuestaria de DoctorSV mientras la atención primaria se precariza.
Bukele ya utilizó dinero público en el año 2021 al utilizar millones de dólares para montar la plataforma Chivo Wallet y que fue seriamente cuestionada por la volatilidad del activo, ya que el valor de las reservas gubernamentales ha fluctuado drásticamente. Aunque Bukele ha celebrado en ocasiones las “ganancias teóricas” de estas inversiones, economistas señalan el alto riesgo de especular con fondos del Estado salvadoreño y que esas ganancias nunca llegan al ciudadano común.
La verdadera salud se construye con médicos, no con servidores
Este proyecto es un atentado a la salud pública porque sustituye la esencia del acto médico: el contacto directo entre el profesional y el paciente, una persona real.
La relación médico-paciente es sagrada, esta no puede ser reemplazada por un algoritmo que genera códigos QR. El diagnóstico y el tratamiento requieren la sensibilidad humana, la escucha activa y la exploración física que ningún servidor de IA puede ofrecer.
El Dr. Google no cura y convertir a la IA en la "puerta de entrada" al sistema de salud es un error garrafal. La tecnología debe ser una herramienta de apoyo, no el sustituto de la atención médica directa y personalizada.
Salud con rostro humano, significa que la atención de la diabetes, hipertensión o enfermedades renales requieren de seguimiento continuo, sí, pero por parte de médicos, enfermeras y personal de salud que conozcan al paciente, no por notificaciones automáticas enviadas por un sistema informático, un sistema que prioriza al dinero y no a las personas.
Este nuevo experimento de Bukele, podría ser copiado e importado por otros populistas en la región, al igual que el discurso de mano super dura y la construcción de mega cárceles para acallar y encerrar a las voces opositoras a la demagogia de la ultraderecha en Latinoamérica.
