Juan Manuel Rosales Solano

Dignidad contra el fraude, cuatro paradas contra la imposición en la rectoría

El domingo 21 de junio, las calles volvieron a llenarse de la indignación que late en el corazón sancarlista. Convocados por la organización DIRE-USAC, la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) y diversas colectividades de la sociedad civil, cientos de personas marcharon con un objetivo claro: plantarle cara a la imposición de Walter Mazariegos como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala. La movilización no fue solo un recorrido; fue una ruta de denuncia con paradas estratégicas, diseñada para señalar a los cómplices de un fraude que pretende perpetuarse por segunda ocasión.

La jornada comenzó a gestarse desde temprano. A las 9:00 de la mañana, el Paraninfo Universitario empezó a recibir los primeros carteles, las banderas y los rostros de resistencia. Una hora después, a las 10:00, el contingente rompió la marcha. Desde el primer paso, el aire se llenó de consignas y discursos encendidos que retumbaron contra las paredes del Centro Histórico, dejando claro que la comunidad universitaria no reconoce a un rector impuesto de espaldas a las aulas.

 

El recorrido avanzó con paso firme hacia su primera parada: la sede del Ministerio Público. Allí, las demandas se transformaron en exigencia directa para investigar a los miembros del Consejo Superior Universitario (CSU), cuyos mandatos, en su mayoría vencidos, sostienen una ilegalidad evidente al negarse a convocar a nuevas elecciones. Después, la marea estudiantil y civil rodeó el Congreso de la República, recordando la complicidad política en el secuestro de la educación superior.

Finalmente, la marcha cerró su jornada frente a la Corte de Constitucionalidad. Ante las puertas de la máxima corte del país, las voces se unieron en un solo reclamo: exigir a las y los magistrados que se apeguen al derecho, respeten la Constitución y actúen de una vez por todas contra una elección que, a todas luces, carece de legitimidad. El fotorreportaje de este día captura la memoria de una comunidad que se niega a callar.