Un día,
los intelectuales
apolíticos
de mi país
serán interrogados
por el hombre
sencillo
de nuestro pueblo.
Se les preguntará
sobre lo que hicieron
cuando
la patria se apagaba
lentamente,
como una hoguera dulce,
pequeña y sola.
Otto Rene Castillo
El pasado 25 de junio se conmemoraron los 70 años de la primera masacre de estudiantes organizados a manos del Estado de Guatemala: la masacre del 25 de junio de 1956, en la ciudad de Guatemala. Allí fueron asesinados cuatro estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) y un estudiante de educación media. Además, hubo más de 30 heridos de proyectil de arma de fuego, y más de 200 estudiantes y personas que asistieron a la manifestación fueron capturados, mientras que 30 fueron obligados al exilio. La masacre fue perpetrada por miembros del Ejército de Guatemala y la Policía Nacional por mandato del gobierno de Carlos Castillo Armas. Hasta la fecha, el crimen continúa en la impunidad.
Para 1956, dos años después del golpe de Estado de 1954, el movimiento estudiantil universitario y de educación media había comenzado a recuperar su fuerza organizativa y crítica ante las imposiciones del Estado de Guatemala, al mando del coronel Castillo Armas y el régimen emelenista. La Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) y otras organizaciones sociales habían planeado una serie de acciones conmemorativas por el aniversario del 25 de junio de 1944 y el asesinato de María Chinchilla.

Foto: Eduardo Villalta / Ruda
El estudiantado organizado convocó a una marcha. Una de las primeras acciones era llevarle flores a la tumba de María Chinchilla en el Cementerio General, pero la marcha fue reprimida por la policía y las fuerzas estatales. Al mismo tiempo, se habían concentrado estudiantes y personas de la sociedad civil en la Plaza Barrios; allí también fueron reprimidos y perseguidos, y algunos asistentes fueron capturados. Ante esto, el gobierno decretó un estado de alarma.
A raíz de la represión del 24 de junio y el decreto de estado de alarma, la Asociación de Estudiantes Universitarios, AEU, en acuerdo con otros miembros de la sociedad civil, convocaron a una asamblea en la antigua facultad de medicina, el Paraninfo Universitario. La asamblea tuvo una asistencia masiva. En ella se tomó la decisión de escribir un comunicado asentando una postura en contra del clima de represión en la ciudad de Guatemala, y se acordó realizar una marcha para entregar el documento en el Palacio Nacional.
La marcha comenzó a las 8 de la noche y se enfiló sobre la 12 calle hacia la Sexta Avenida para dirigirse al palacio. Una cuadra después de que la columna de estudiantes, trabajadores y personas de la sociedad civil se encontrara sobre la Sexta Avenida, a la altura del antiguo cine Lux y el edificio Engels (sobre la 11 calle), la zona ya se encontraba tomada por las fuerzas del Estado guatemalteco. Un nido de ametralladora y tiradores desde los techos hacían de esa esquina un punto para masacrar a los asistentes a la marcha. Las fuerzas del gobierno, al mando del mayor Santos Lima Bonilla, abrieron fuego sin mayor aviso. La marcha venía entonando el Himno de Guatemala y fueron recibidos con fuego de metralla, perseguidos, capturados y torturados por miembros del Ejército de Guatemala y la Policía Nacional.

Los cinco estudiantes asesinados son Salvador Orozco, de la Asociación de Estudiantes El Derecho; Álvaro Castillo Urrutia, secretario general de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas; Julio Juárez, de la asociación Juventud Médica; Julio Arturo Acevedo Rosales, estudiante de Ciencias Económicas; y Ricardo Castillo Luna, estudiante de educación media. El hecho dejó también alrededor de doscientos capturados y 30 exiliados.
Hasta la fecha la masacre se encuentra en la impunidad. Carlos Castillo Armas fue asesinado en el Palacio Nacional el 27 de agosto de 1957, un crimen del que se acusó a un soldado raso. Por su parte, el mayor Santos Bonilla Lima, quien dirigió la represión a los estudiantes, fue ajusticiado el 19 de agosto de 1970 por un comando armado de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).
