16 de agosto, 2026
Fotos: Nathalie Quan
Cinco años y medio. Ese es el tiempo exacto en que mi vida quedó suspendida entre el desarraigo y la memoria, lejos de la tierra que narré y conté desde el periodismo y la documentación. Este viernes 14 de agosto de 2026 crucé nuevamente la frontera hacia Guatemala. No volví en silencio ni en la clandestinidad: regresé a plena luz del día para acompañar la presentación del informe La verdad del exilio: Ética, criminalización y lucha por la justicia en Guatemala (2014–2025), dirigido por Carlos Martín Beristain y realizado con el respaldo institucional de Casa Centroamérica.

Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala recibiendo el informe del Exilio en el Palacio Nacional de Guatemala.

Informe sobre el exiio con más de 100 testimonios y 600 páginas sobre el exilio en Guatemala
Al poner un pie en mi país y reencontrarme con los rostros de defensores de derechos humanos, autoridades de los pueblos originarios y periodistas que también vivieron la persecución, una certeza me atravesó el pecho: salí por la puerta de atrás y regresé por la puerta de adelante.
Salir para salvar la vida
Salir al exilio no fue una elección ni un acto de cobardía; fue una medida extrema de protección ante un sistema que decidió convertir el derecho penal en un arma de venganza y persecución política. En los años en que desde el Ministerio Público y los tribunales desmantelaron estructuras criminales, redes de macrocriminalidad y el entramado corrupto que históricamente había operado con total impunidad en el Estado, supimos que el costo personal sería alto. Pero lo que vino tras el cierre de la CICIG y la cooptación de las instituciones de justicia fue una arremetida sistemática de lawfare, ciberacoso, difamación y amenazas directas.
A varios colegas periodistas, jueces, fiscales y defensores de derechos humanos y de los pueblos originarios, les encarcelaron arbitrariamente en condiciones inhumanas; a otros les cerraron el paso con denuncias espurias y órdenes de captura fabricadas en la sombra.
Tuvimos que empacar la vida en una maleta de la noche a la mañana, dejando atrás familias, hogares, carreras y proyectos comunitarios. Vivir en el exilio significó habitar lo que Marc Augé define como un “no-lugar”: estar físicamente a salvo en tierras lejanas, pero con el corazón y el pensamiento anclados permanentemente en una Guatemala que se desmoronaba bajo el peso de la cooptación y el miedo ejemplarizante no ha sido fácil, ha sido un reto.

Comunidad guatemalteca en el exilio vía zoom viendo la presentación del informe del exilio
Dar testimonio: romper el silencio y la muerte civil
Cuando el equipo de investigación me contactó para brindar mi testimonio dentro del centenar de voces recopiladas en este informe, comprendí que hablar era también una forma de resistencia. Nos quisieron imponer la “muerte civil”, ese aislamiento despiadado donde el miedo hace que algunos se aparten y donde las estructuras de poder pretenden borrar la dignidad de quienes investigaron la verdad.
Sin embargo, La verdad del exilio demuestra que la dignidad no se encarcela ni se destierra. A través de más de 7,500 citas codificadas y testimonios rigurosos de operadores de justicia, periodistas independientes, autoridades de pueblos originarios y personas defensoras de derechos humanos, este documento no solo reconstruye los patrones de la impunidad y el secuestro del sistema judicial; también rescata la brújula ética que nos guió y la memoria viva de que en Guatemala sí es posible construir una justicia independiente, científica y al servicio de la sociedad.

Helen Mack, reconocida defensora de derechos humanos en Guatemala, que tambíen tuvo que salir al exilio
Volver por la puerta de adelante
Estar hoy de vuelta en Guatemala, momentáneamente, para la presentación de este informe es un acto de reivindicación colectiva y de memoria viva. Regresamos no con rencor ni buscando venganza, sino con la solvencia moral de quienes no aceptaron con el soborno ni con la complicidad criminal. Regresamos para decir con claridad que la verdadera democracia en nuestro país pasa inexorablemente por la independencia judicial, por el cese definitivo de la criminalización espuria y por el reconocimiento público de la verdad.

Exiliadas y exiliados retornados al país para la presentación del informe en Guatemala
El informe plantea demandas urgentes que el Estado de Guatemala y su sociedad no pueden seguir postergando: un proceso integral y transparente de descriminalización, la restitución del buen nombre y la dignidad de las víctimas, garantías plenas para el retorno seguro de todas las personas que continúan desterradas y la refundación ética e independiente de nuestras instituciones de justicia.
Hoy reafirmo mi compromiso con este país y con las futuras generaciones de juristas, comunicadores, periodistas, estudiantes universitarios y liderazgos comunitarios. Como tantas veces dijimos en la distancia frente a la adversidad: nos verán volver. Y hoy hemos vuelto, por la puerta de adelante, con la verdad por delante y la frente en alto.

Sandy Rodríguez, vocera de la comunidad guatemalteca en el exilio en México
Pueden descargar el informe completo del exilio, accediendo al siguiente enlace: